miércoles, 31 de agosto de 2011

En el salón


Sin sorpresa el abismo dejo su huella en el desierto
con aroma a destierro el hombre salio
corrió corrió con vértigo

destino no me tomes con tu barra de metal erecta
en varias noches de amor burgués
tus manos me abruman al rozar lo que perece

con voluntad serena
despídete de su veloz diafragma, apesta
saber en tiempos de férrias cadencias

qué profeta decide su error en la tierra
la prisión desvela al canto que ahuyentas
en sobras el puerto de encuentro como una luminosa fiesta

nada parecido relatas
lo que ha de concederte tu herencia,
limite conjunto de ramas pesadas

el dormir es mejor si el cielo vio por enzima helado tu cuerpo
esta vez cae y no esperas
cuando ella lo quiere y te desprenda

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