lunes, 26 de marzo de 2012

CONTAGIO


Entraste corriendo como si supiera algo,
me miraste fijo
y no dije nada
diste media vuelta y seguiste caminado
tal vez no eras la misma.
Con tu vestido rozado y los zapatos que no te entraban.

Animada compraste el boleto a casa,
parecías una niña
levantaste la cabeza y ahí estaba.
ese antiguo reloj de estación marcando el rumbo con su heroica pasada.
Hoy detenido pensé en las similitudes que eso me generaba.

Atenta como siempre
le preguntaste al hombre de azul el destino,
Y sus ojos te rozaron el brazo.
no abre advertido su violencia inicial ni su cobardía.
habrán pasado 30 minutos
la eternidad
a veces me olvido
te alejaste lo que pudiste,
era el y tu voz la que repetía, me repetía.

Una lagrima cayo sobre tu piel desnuda
distraída y sentimental mujer, dijo
mientras atada, el se masturbaba.
Simplemente...

Te cubrí con una frazada de color,
el ruido constante de viejas cadenas oxidadas
te mantenían en un grito seco.
Un lamento de inseguridad me invadía
Sobre la ventana opaca con tus manos ensangrentadas
escribiste un signo de interrogación,
lo borre alterado.

Recuerdo el ruido de la madera
estabas toda mojada
 repetía, me repetía
mientras mis manos lentamenre
se acercaban a tus piernas.
y pensaba...
mi compañera de encierro.
La dueña de mis palabras.

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