Estábamos sin estar,
Las habitaciones compartidas eran rígidas, el disimulo una verdad
Temprano en la mañana la risa, lo mas bello y amigable,
La llamadas eran obscuras, la salida difusa, pero estábamos ahí
La recta, el amor y la soledad una bella conjunción de estilos
El duelo de dos amantes que lucha por mirarse y tomarse sin el riesgo de perder su propia bondad
Nadie pensaba
La quietud de la casa, una hoja escrita de lado a lado
Supuestos y recuerdos,
el sueño de partídas
Las edades, el riesgo y la mentira
Un señuelo para esta mujer suplicaba el caminante
La humildad destrozada tenía
Donde la vieron pasar
Y anochecía y anochecía
Y ese amarillo de hojas al amanecer día a día,
sentirás

No hay comentarios:
Publicar un comentario