El árbol estaba maduro todos esperaban que nada
duda del otro no alteraba.
Supe cunado se acerco esa mujer de edad mayor,
las caras que mas reflejan y comunican
sobre uno o dos.Me pedía resignación, vi su decepción,
El cristal y la almohada, el sueño no debían
decirme nada, pero ella volvería a preguntar,
porque salir de su casa.
Bucear en el instinto es para pocos.
Nada se construyo y sentí de repente,
la felicidad estaba en otro lado, en los
otros que cuidaban.
Un estilo, despertar y creí.
Solo necesita ver aquellos sin repetir,
mi cama aun caliente por esa noche,
me dejo una tarjeta, la puse en una caja,
algún día volvería, era joven aun.
Pero el estilo no me acompaña,
El habito mi desgracia.
Supe dejar y sentir,
Un sujeto sin nombre.
El destino quiso que el tranvía no llegara, camine descalza,
Grite tantas veces, ya voz no me quedaba.
Había adquiero lo peor de ellos, todo me pertenecía cuando amanecía,
mentí
Un mundo sin rebaño ni placer, la palabra finita, cayendo y cayendo a bajo
Complacer el silencio
Confié en el encierro y me entregue.


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