jueves, 21 de julio de 2011

Riña de gallos

Necedad de una fuerza ajena,
de aquel que teme sumergirse con tíbia fragancia.
El desecho en ti como marca,
lastima tu espina de rosas viejas
la humillacion es silencio perpetuo en el olvido.


Rasgos variantes de esa niña perfecta, sin aliento tu boca,
Sola y mañatica del pobre lamento,
donde no hay dulzura sin excremento, secas sus lágrimas a la espera conciente.


Las venas que cruzan, su mente albergo. 
Surcos de un paisaje menticuloso
que  a punta de vara,
con dolor hacia su pecho donde hay luz y ruega el ciego.
Recupera los días y juega con ellos.


Pérdida de bondad develada, con pudor se entrega
a la rígida ingenuidad de versiones corriente.
En tiempos de guerra sin fin, detengo la espera.
Soy estamento sin cuerpo

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