Desnudo estaba eso Juan Domingo comento en la taberna del pueblo
Nadie creyó, el absurdo era tal que aun viéndolo pasar con las cabezas gachas negaron por no humillar
Sus ropas fueron robadas cuando en un momento de felicidad el calor que lo abrumaba, mirando lado a lado al agua fue a parar. El rió esta cerca y reían al comentar.
Nadie sabía quien podría cometer tal sacrilegio menos aun al dejarle los zapatos y el reloj que él dejo al nadar. Para que diran.
Dicen otros que se ahogo que su sombra es lo que ese hombre vio pasar
Y nadie se atrevió a denunciar, su cuerpo nunca fue hallado, un par de cenizas en su lugar aumentaron las versiones y especulaciones sobre un hecho tan particular.
Suicidio, faltaba pero esa versión se escucho a muchos contar, así lo dijo Don Marcos el viejo basurero bruto que tantos le huían o escupían al verlo caminar. Su olor ha podrido no tenia igual.
Buscaba en la basura pa come, divertía su forma de hablar y gracias al curita Galán como él lo llamaba siento el placer una vez al dejarlo bañar. La espuma, el jabón, una cama limpia lo hicieron el mas fiel de los fieles hasta que la caridad y un grito de mas lo tentó y condeno pa siempre.
Domingo de misa Bazuca como lo llamara el Galán, robo la propina que los fieles dejaron frente al altar.
Suicido se dice y le dije a Bazuca, na que ver, que ocurrencia me respondió. El Guapo dejo los hábitos por la rubia Sara y se fue a coger. Pobre Bazuca ni un minuto duro su verdad, entre tres a palazos lo mataron, lo quemaron y sus cenizas fueron la que tiraron al rió sin piedad.
La cruz encontré, en el rió y la cruz me lleve, si era del Galán o de Bazuca que mas da, era bonita brillaba, nada igual. Y rápidamente la escondí debajo de mi cama, mi madre postiza, si soy adoptado, algún problema, sabrá callar.
Mi madre era una india mi padre su patrón, una historia de lo mas habitual, no es cuento es la pura verdad.
Y el cura, pregunte
El curita guapo, cierto de él estábamos hablando.
Desaprecio con la Sara aunque para mi fue la Susana , su hermana.
Como sabe todo esto usted, dudó y la arrogancia gano. Yo, me dijo, Edgardo Segundo García García fue el que a Bazuca quemo.
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