Ruegos de aquel que espera a su rival
La mujer tierna y pretenciosa en su altar de madrugada
por ocupar el espacio prohibido de un saber
En aquellos ruidosos y entrañables lazos
Perdida su verdad, lejana voz distorsionada
La maldita ambigüedad que mostraba
El dolor infinito de su soledad,
Blanca rosa y espina dorsal
Cita de un moribundo que jamás podrá pasar
Allí en silencio temblabas sin palabras, desconocida
Te vuelves moral,
Vengadora de norte a este, de sur a oeste
Machas de sangre sorprenden
Y en el pasillo instrumental
Humillada, larga vanidad
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